
En la línea de moldeo por soplado, la etapa de calentamiento es clave para garantizar un buen rendimiento. Si se calientan las preformas PETC a temperaturas demasiado bajas, se obtiene una elasticidad biaxial deficiente, una alta cristalinidad y una mayor cantidad de productos rechazados. Por otro lado, si se calientan a temperaturas demasiado altas, la superficie de la preforma se ablanda antes que su núcleo. Esto provoca problemas como la presencia de turbiedades en la superficie y una distribución irregular del espesor de las paredes. Lo que se necesita es un calentamiento rápido y reproducible de las preformas, que se ajuste a la geometría del molde y se mantenga al ritmo del ciclo de trabajo de la máquina.
Lo que realmente importa
Construimos los sistemas de calentamiento utilizando emisores de infrarrojos de onda corta, ajustados para actuar sobre la banda de absorción del PET. Los envoltorios de cuarzo se calientan rápidamente, proporcionando una alta densidad de potencia con una respuesta rápida. De esta manera, la superficie de la preforma alcanza la temperatura adecuada en cuestión de segundos. La geometría de los emisores se adapta al cuello y al cuerpo de la preforma, lo que permite que el calor se distribuya uniformemente a lo largo del túnel de calentamiento.
Mantenemos tolerancias estrictas en la longitud de las lámparas y en los conectores R7, de modo que las mismas puedan integrarse directamente en los equipos de Sidel, Krones, SIPA, Husky, SACMI y Nissei ASB, sin necesidad de realizar ajustes adicionales. La densidad de potencia se ajusta según la velocidad de producción, lo que permite obtener un resultado consistente sin exceder los valores establecidos.
Por qué este método funciona bien
Este enfoque aborda directamente el problema del calentamiento de las preformas PETC en comparación con el proceso de fabricación de botellas de PET. La transferencia de calor es más rápida, lo que permite que la preforma se caliente de forma rápida y uniforme. Como resultado, se obtienen menos defectos en la superficie de la preforma, mejor claridad visual y un espesor de las paredes más uniforme.
El consumo de energía disminuye, ya que los emisores se encienden y apagan rápidamente. Además, el tiempo de ciclo se mantiene estable, ya que la temperatura de la preforma es constante en cada ciclo de producción. En cuanto al mantenimiento, la estructura modular de las lámparas y los reflectores facilita su reemplazo, con intervalos de sustitución predecibles.
Qué hay que tener en cuenta
La instalación es sencilla, pero la línea necesita una fuente de voltaje estable y contactos limpios. Una caída de voltaje puede afectar negativamente la curva de calentamiento. Es necesario mantener los reflectores limpios y alineados; el polvo y los ángulos incorrectos pueden causar puntos calientes.
Si se utilizan preformas negras o opacas, el espectro de absorción cambia, por lo que ajustamos la longitud de onda y la densidad de potencia de los emisores en consecuencia. Es importante planificar un breve período de ajuste para asegurar que la temperatura sea consistente, y registrar los valores establecidos para cada cambio de producto.